La Memoria (o Las Memorias)

El sistema de memoria o recordación es uno de los principales temas estudiados por las neurociencias aplicadas.

Cuando percibimos la realidad, realmente estamos percibiendo la reconstrucción o interpretación de la realidad que hace el cerebro.

Memoria y aprendizaje están profundamente vinculados, en el proceso del aprendizaje adquirimos información y experiencia, la memoria marcará la persistencia de lo que hemos aprendido y la posibilidad de ser evocado posteriormente.

Desde el punto de vista neurológico, la memoria es el resultado de un proceso neuronal que tiene que ver con el cambio en las conectividades del cerebro, esto ocurre cuando se produce una sinapsis, todo ello surge mediante el registro de un estímulo, que es posteriormente almacenado en el cerebro. Se pueden dar muchas Sinapsis en pocos segundos, y este proceso de conectividad dará paso a un almacenamiento de la experiencia, positiva o negativa, que haya tenido el ser humano guardándolo así en la memoria.

Pero, si algo no me emociona, no lo recuerdo, los hechos, objetos, películas, experiencias, conocimientos. En resumen, todo lo que nos rodea puede ser almacenado en la memoria excepto que no haya ninguna razón para ser retenido.

Existen diferentes tipos de memorias:

La Memoria Inmediata, Operativa o de Trabajo: Es un registro de pocos segundos de un paquete de información, borrándose de ella si no existe repetición o se sigue estimulando mediante los sentidos. El recuerdo se perderá a menos que se procese en las etapas siguientes. Si no hay una razón para retener una imagen se perderá.  Es el registro sensorial que se puede retener sólo momentáneamente para dar paso a nuevos estímulos sensoriales, solamente se mantiene vigente cuando el individuo continúa pensando en el objeto o hecho.

Memoria de Corto Plazo: Esta memoria puede tener una duración de varios días, incluso semanas dentro del cerebro, se encuentra trabajando la mayor parte del tiempo. Empieza a funcionar cuando dirigimos conscientemente la atención a la información recibida y la clasificamos como algo destacado o importante que merece ser recordado.

Memoria de Largo Plazo: El factor de la repetición es fundamental para consolidar la memoria de corto plazo a una más prolongada conocida como la memoria de largo plazo. Dichas repetici0o.nes, generarán circuitos neuronales que se a su vez, permitirán conectarse con otros al momento de percibir otro estímulo y vincular así un recuerdo otro. Los sucesos destinados a la memoria a largo plazo permanecen en alguna parte del sistema límbico durante cierto tiempo antes de que se asienten definitivamente en la memoria.

La memoria de Largo plazo se subdivide en 3 tipos según June Grieve (1994)

La Memoria Semántica: Que nos permite reconocer de forma rápida la simbología de una marca y dotarla de sentido. Los símbolos son un elemento clave de activación de la misma.

Memoria Episódica: Compuesta por hechos que incluyen tiempo y lugar de eventos vividos que se relacionan por lo general con el placer que éstos le generaron (Emoción).

Memoria Procesal: Son las aptitudes adquiridas en la vida del hombre vidas como montar bicicleta, jugar fútbol, etc. Y que no se pueden explicar cómo fueron aprendidas estas habilidades. El lenguaje es parte de este tipo de memoria, ya que es utilizado todos los días para la comunicación pero no se sabe conscientemente cómo fue adquirido.

En el Cerebro el Hipocampo es el encargado de almacenar todas las percepciones recibidas para guardarlos en la memoria. En c,aso de que la información le resulte relevante, ya que de otra manera ese recuerdo será borrado. El hipocampo posee un filtrado emocional que juega un papel fundamental al momento de almacenar los recuerdos en el cerebro.

Gracias a este filtrado emocional del hipocampo, el cerebro construye un mundo de acuerdo con sus propios intereses: va recordando la realidad y almacenando sólo aquella información que tiene algún sentido para nosotros. De esta manera, el mundo se torna manejable y podemos concentrarnos en lo que importa. Este proceso de selección se cumple a través de liberación de neurotransmisores[..].

(Revista Nueva Argentina, Henestrosa, G. 1998, p. 17).

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Resistirse a las Tentaciones.

Nuestra capacidad de autocontrol nos permite evitar tentaciones que si bien el corto plazo nos harían felices, en el mediano y largo causarán problemas en nuestras vidas. Sin embargo, ¿tenemos todos la misma capacidad de resistancia? ¿De qué depende nuestra fortaleza para decir sí o no?

 

Resistirse a las tentaciones.

En el mundo moderno es habitual enfrentarse a diario con estímulos que nos inducen a placeres inmediatos, demandantes de nuestra capacidad de autocontrol para no ceder ante ellos luego de imaginar los beneficios a futuro que alcanzaremos si logramos dejarlos pasar. Sin embargo, no todas las personas podemos tener la misma fuerza de voluntad y resistir de igual manera.

La capacidad de autocontrol nos permite dejar de lado un placer cercano tal como podría ser beber de más, comer un trozo de pastel extra o quedarnos en la cama durmiendo en lugar de levantarnos para ir a caminar. Todas estas situaciones pueden producir cierta molestia en el corto plazo, pero garantizarían mejorar la salud en el mediano y largo. Si podemos tener esto presente como un beneficio y placer a futuro, lograremos mayores posibilidades de autorregulación de nuestras acciones.

Numerosos estudios presentan que la capacidad de autocontrol está relacionada con la actividad de los prefrontallóbulos prefrontales (LPF), el área más evolucionada de nuestro cerebro. La calidad de la función de estos depende de muchos factores, dentro de los que se encuentran el cansancio, el nivel de glucosa, el estado emocional, las exigencias, etc. Sin embargo, indudablemente, uno sumamente importante es el aprendizaje, ya que los LPF necesitan de información para evaluar, comparar y tomar decisiones. Si bien cumplen con funciones ejecutivas (anticipación y elección de objetivos, planificación, selección y monitoreo de la conducta adecuada, autocontrol), la rica intercomunicación que poseen con todo el resto del cerebro es lo que les permite expresar su magnitud de acción.

Una investigación realizada en el Brain and Spine Institute de París, liderada por Mathias Pessiglione, presentó que aquellas personas que tienen mayor capacidad de imaginar las consecuencias a futuro de algo son menos proclives a caer en las tentaciones. La capacidad de imaginar todas las posibles consecuencias venideras está relacionada con la memoria y con el hipocampohipocampo.

Esta última área mencionada es considerada como esencial para el almacenamiento de información (memoria) y, en la actualidad, también se la reconoce como partícipe en la simulación de situaciones futuras.

Pessiglione, en su trabajo, presentó a todos los voluntarios opciones de tentaciones inmediatas y otras de largo plazo, pudiendo observar que la posibilidad de seleccionar recompensas futuras estaba ligada a la cantidad de actividad del hipocampo. En su estudio, trabajó con voluntarios sanos y con pacientes con enfermedad de Alzheimer, con daños en el hipocampo, demencia frontotemporal y con daños en la corteza prefrontal. Pudo observar que las personas con lesiones en el hipocampo, al tener dificultad para imaginar los resultados positivos, no pueden contrarrestar el atractivo de las recompensas inmediatas.

Nuestro cerebro, preparado para sobrevivir en la sabana africana, recibe a través de los sentidos los estímulos que le llegan y debe rápidamente determinar en el corto plazo inmediato si estos están a favor o no de nuestra vida. Por el contrario, las recompensas o repercusiones negativas en el mediano o largo plazo exigen mayor tiempo de evaluación y que se pueda imaginar las consecuencias posibles de las mismas.

Si bien este trabajo merece y necesita seguir ampliándose, permite reflexionar sobre el valor que tiene ―tal como expresamos en Neurosicoeducación― el aprendizaje para el progreso y desarrollo humano. Por ello, necesitamos de una educación a lo largo de toda nuestra vida que, a la par de otros conocimientos, contemple el cuidado y respeto por nosotros mismos, las otras personas, especies y el planeta.

Para imaginar el futuro necesitamos de datos almacenados en la memoria que son el resultado de nuestros aprendizajes y experiencias pasadas, también requerimos del uso de la información para que podamos contar con ella más fácilmente (neuroplasticidad positiva). Este paso se logra a través de la simulación mental o proceso de práctica en frío, lo que permite conseguir que construyamos redes neuronales fuertes para que ante estímulos que generen beneficios en el mediano o largo plazo podamos tenerlos (aunque lleven más tiempo de actividad cerebral) tan en cuenta como los inmediatos y, de este modo, nuestra TD (toma de decisión) cuente con ambas visiones.

Bibliografía:

  • Lebreton M, Bertoux M, Boutet C, Lehericy S, Dubois B, Fossati P, Pessiglione M. A Critical Role for the Hippocampus in the Valuation of Imagined Outcomes. Published: October 22, 2013. DOI: 10.1371/journal.pbio.100168
  • Figner B, Knoch D, Johnson EJ, Krosch AR, Lisanby SH, Ernst Fehr E, Weber EU. Lateral prefrontal cortex and self-control in intertemporal choice. Nature Neuroscience 13, 538–539. doi:10.1038/nn.2516
  • Formación en Neurosicoeducación. Asociación Educar.

 

Escrito por Nse. Marita Castro, Directora de la Asociación Educar.

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