La Cultura del fracaso

El 90% de los emprendimientos fracasa antes del primer año, del 10% restante, solo el 10% logra sobrevivir después de 5 años, un 75% de las campañas fallan y no logran sus objetivos comerciales, un 80% de los nuevos productos lanzados fracasa antes del primer año, un emprendedor fracasa en promedio 3 veces antes de lograr el éxito, que cifras más duras, el fracaso es más abundante que el éxito, por cada Chris Gardner, Richard Branson y Bill Gates hay miles de emprendedores que quedaron en el camino, ese sueño de salir de lo más bajo, ser rico y llegar a lo más alto es un sueño que la gran mayoría no cumple, pero claro, en el Excel de proyecciones todos los emprendimientos son exitosos y proyectos millonarios antes de los 5 años, es cosa de ver los que postulan a los fondos públicos.

Muchos admiran las historias de superación y éxito de grandes hombres de negocio Chilenos, Latinos, y de otras partes del mundo, ven sus películas, leen sus libros, la versión chilena tiene más aspiracionalidad, muchos quieren dinero y fama, pero, limitados por los mismos resultados de su negocio avivan una nueva cultura, potenciada por las ideas de Silicon Valley, repiten historias de fracaso que terminaron en éxito para alimentarse, ven en el fracaso una forma de alcanzar el éxito, y en cierto grado es cierto, siempre y cuando aprendamos de nuestros errores, ahora se habla de los fracasos, antiguamente no era un tema, cada uno mostraba lo mejor de sí mismo, no habían fallas, ni errores, todos los problemas se escondían bajo la alfombra, se era exitoso con deudas por dentro, luego la moda cambio, la gente se sinceró, abrieron sus corazones y contaban sus fracasos, los dioses del olimpo bajaron a la tierra y se hicieron humanos, ahora fallaban, tenían problemas, sangraban, comenzaron las noches de los fracasos, donde la gente contaba los cagazos que se mandaron en sus emprendimientos para que otros aprendieran y no los cometieran, y es cierto, es valioso saber de antemano que puede salir mal, luego la metodología Lean Startup potenció el fracasar rápido y barato, buscando generar MVPs o productos mínimos viables, que pudieran probarse rápidamente, pivotearlos y escalarlos, fracasar estaba de moda, es bien visto tener fracasos en el cuerpo, incluso ya no se confía en aquellos que les va bien en todo.

En nuestro cerebro el fracaso es más poderoso que el éxito, eso es cierto, se recuerdan más los eventos negativos que los positivos y estos tienen un poder más profundo, al final, aquello que no funcionó me sirve para sobrevivir, necesito recordarlo en un futuro, al final evitar lo malo es mucho más importante que hacerlo bien, no es tan importante lo que haces, en esto prima lo que dejas de hacer o sufrir. Los psicólogos saben muy bien que la gente puede sufrir traumas, cicatrices por un evento único, como quebrar, perderlo todo, casa, vida, familia, matrimonio, dignidad, prestigio, pero que es lo opuesto a un trauma? Que palabra describe una emoción positiva que se recuerda por décadas? No existe algo opuesto a un trauma.

En las 7 emociones básicas descritas por Paul Ekman, hay 4 emociones negativas, una neutra, un comodín y solo 1 positiva, las 4 negativas son ira, asco, tristeza y miedo.

El fracasar es importante para el aprendizaje, siempre y cuando este genere conocimiento, contar historias tristes y mostrarnos como la victima de nuestra historia no nos ayuda a salir adelante, Carol Hullin en una conversación que tuvimos dejo las 2V como concepto poderoso: o eres Victima o eres Valiente, la decisión está en tus manos.

Hoy el fracaso está de moda porque hace a las personas que lo viven más humanas, más auténticas, más cercanas y reales, el éxito fue moda porque nos “inspiraba” a luchar, buscamos motivación en fuentes exógenas cuando la principal fuente de motivación es intrínseca del ser humano, sobrevivir y de la mejor forma, el fracaso es importante, cuando se aprende de él, fracasar por fracasar sin aprender nada es toxico, lo importante no es cuantas fallas tengas, ni cuantos errores cometiste, ni que debilidades tienes, el punto es que te enseñaron y como trabajas para mejorarlas, menos llorar la carta, mas ser protagonista de tu historia, menos víctima, más valiente, los valientes arrebatan muchas cosas.

Estándar

Construyendo el relato de tu Emprendimiento según un par de Millennials

Todo emprendimiento exitoso tiene detrás un relato atractivo que contar. Si tú aún no lo tienes, desarróllalo. No tan sólo es una forma de aspirar a obtener un espacio gratuito en los medios de comunicación (en la medida que éstos puedan llegar a interesarse en esa historia) sino que también será uno de los pilares sobre el cual se sostendrá el crecimiento de la empresa, entregándole a ésta un sentido de Misión, forjando su cultura organizacional, contribuyendo a la diferenciación y posicionamiento de su marca, etc.

Así que si eres emprendedor parte por preguntarte esto:

  • ¿Quién eres?
  • ¿Qué haces?
  • ¿Cómo lo haces?
  • ¿En qué crees? Y fundamentalmente,
  • ¿Por qué lo haces?

Busca generar negocios con valores, con sentido. Cada vez menos gente compra lo que haces y cada vez más compran por qué lo haces, es decir, las personas no compran productos, compran las historias que estan detrás de ellos.

Si me dices que la Señora Juanita vende empanadas a 1.000 pesos, cualquiera puede llegar a cuestionar el precio si tiene disponible otra alternativa donde se vendan a $500. Pero si tú me dices que la Señora Juanita vende a esos 1.000 pesos sus empanadas, ya que con lo que gana, puede pagar la universidad de su hijo, probablemente muchos estarán más dispuestos a comprarle. Ahí, los consumidores ya no están adquiriendo una empanada, sino que ayudando a esta señora a que su hijo pueda educarse en la universidad.

Un relato no tan sólo es la historia de cómo la empresa se creó o fundó, sino que también es una razón más para que tus potenciales clientes puedan llegar, primero a distiguirte y después a preferirte. Lo anterior, derivado en gran medida del hecho que hoy es una realidad que la mayoría de los productos y servicios ofrecen soluciones bastante estandarizadas, donde los atributos físicos y funcionales tienden a ir homologándose entre todas las alternativas disponibles, en la medida que las tecnologías que pudieron haber establecido una diferencia inicial, van masificándose en sus usos y aplicaciones.

Por lo mismo, debes siempre tener en consideración que todo producto o servicio debe poseer tres tipos distintos de valores o formas de beneficio percibido para sus clientes y/o usuarios.

El primero es su valor funcional. Este valor se construye y comunica no desde lo que haces o vendes, sino que a partir del beneficio que tu cliente obtiene de su uso o consumo. Lo que tu producto hace por él o ella.

El segundo es el valor emocional. Este tiene directa relación con las emociones que tu cliente puede experimentar tanto al usar o consumir tu producto o servicio, como al visitar tu tienda o en su experiencia de compra. Hoy, la clave para la fidelización de sus clientes y la captación de los nuevos está, en gran medida, determinada por este tipo atributos, los cuales se asocian directamente con la marca y al relato de la misma. Enfócate en comunicar el por qué alguien debería comprarte. Dales una razón que sea poderosa, que conmueva.

El tercero es el valor simbólico, que tiene directa relación con los atributos positivos y negativos que tiene tu producto o servicio, marca o categoría, a nivel subconsciente en las personas.

Teniendo en consideración estos tres valores es que puedes llegar a generar una propuesta de valor efectiva. Es decir, formular una buena razón para que los consumidores te escojan a ti por sobre las alternativas competitivas. Y luego que tengas esa propuesta, sal y véndela.

Alejandro Godoy – Miguel Angel Ruiz

Este tremendo artículo fue escrito en colaboración con el capo Alejandro Godoy, puede leer su blog en https://alejandrogodoy.cl/blog/

Estándar